Love of Barcelonian
El otro día -así, sin concretar porque esto es periodismo fino- fui a Barcelona a pasar el día. El motivo era una entrevista a Santi Balmes -el pavo que canta en Love of Lesbian, un zagal muy majo- y lo suyo sería que os contara eso, pero hay un problema al respecto y es que no me viene dando la gana. Así que en su lugar os voy a contar varias tonterías que me acontecieron a lo largo de la jornada:
Me sonríe, le sonrío incómoda y fijo la vista en una paloma salida que intentaba aparearse con todos los bichos del lugar sin ningún éxito. Mi maniobra de despiste no surte efecto y la señora agita el mapa ante mis ojos. Empieza a explicarme algo. Ni puta idea de qué dialecto parlaba. Al rato -rato largo, varias palomas murieron en ese periodo de tiempo- entendí que quería que le señalara dónde estábamos. Ni puta idea al cuadrado. Yo y los mapas nos llevamos mu mu mal; hasta tal punto que fue ella la que localizó la plaza. Lejos de dejarme en paz, señala la Catedral con su dedo gordezuelo y exclama "¡Stussi, stussi!". Que no venga ningún listo a decirme que en realidad sería"Scusi": aquello era un stussi en toda regla; insistió muchísimo, de hecho creo que le pondré ese nombre a mi próximo perro. Interpreté que significa "calle", pero lo interpreté como interpretaría a una tribu africana...
Deduje que ansiaba -porque aquello enrtraba en el orden del ansia- saber cómo llegar al monumento. Barcelona lo conozco como la palma de mi mano, es decir, ni puta idea al cubo: nunca he entendido esa expresión, si sabes como tienes las rayas de tu mano, amigüito mío, estás enfermo, míratelo. Pero basándome en la ubicación de los restaurantes de comida basura, pude girar el mapa correctamente y señalar con mi brazo una calle de forma absolutamente aleatoria con el único propósito de que marchase a tierras lejanas y me dejase en paz. El problema es que se colgó y entró en bucle: señalaba la calle y preofería stussis en un tono variante. Yo asentía como las inútiles palomas que adelantan su repelente cabezuela al andar.
Cuando por fin pareció asimilar la ruta, va y me señala qué dónde está la Rambla. Ahí ya monté en cólera porque era en dirección opuesta: "¡Pero bueno, ánde quiere ir usted, que esto está pa' otro lado, hemos estado viviendo una mentira!". No entendió ni una palabra. Me sonreía y mientras su marido en otro banco como si la cosa no fuese con él, como si la enajenada de su mujer fuese la mía (por alguna enfermedad mental más gorda que las de los tontos que se saben la mano). Entonces la conversación con doña Stussi fue la siguiente:
Ella- ¿Español?
Yo - Yes (jugando al despiste con los dobles idiomas)
Ella hace un gesto de "Pues yo ni patata". No lo jures, vida mía.
Yo- Or English...
Ella hace un gesto de "Muchísimo menos".
El caso es que seguí hablándole en inglés y ella siguió diciendo "stussi, stussi".
Las dudas parecían resueltas pero aún permaneció un rato a mi lado en el banco, creando vínculo; pasé miedo de que me invitara a ir a pedir una hipoteca para la caseta del gato o algo así. Transcurrido más tiempo -no sé, dos o tres glaciaciones- volvió al banco de su marido, que la ignoró por completo, sin dejar de decir "stussi" ni un segundo. Y por suerte partieron, pero mi vida ya la habían cambiado.
-Me teñí el pelo de rosa
Llevo tiempo queriendo hacerme mechas rosas en el pelo (no va a ser en los pies...) pero no encuentro un sitio donde las hagan como yo quiero. El caso es que en una tienda de ropa vendían unas tizas que servían justamente para eso: te pintabas el pelo y en dos o tres lavados se iba. Tonta de mí pensé que la realidad era como el dibujo estupendo de la caja (ya me pasó con el chocolate con palomitas) y las compré.
Ayer (no os quejaréis, ¿eh? ¡Qué bien he concretado la fecha aquí!) lo probé. Mis manos, mi cuello, mis hombros, mi albornoz, mi pijama, mis zapatillas, mi lavabo, mi peine, mis toallas y varios útiles más entre los que no se incluye mi pelo, terminaron cubiertos de polvos rosas. Tras dos horas pintarrajeando mechón a mechón, el baño quedó como si lo hubiese usado para descuartizar al Teletubbie rosa (los más doctos en el tema y en la vida en general sabréis que no existía un teletubbie de ese color, pero seguro que el día del Orgullo Gay se teñían todos).
Esa mierda no se fija al pelo de ninguna manera, igual para esnifar sirve pero para el cabello ya os digo que no. Un asco todo, un asco rosa. La vie en rose nunca fue tan literal ni tan gorrina (por algo los cerdos son de ese color...).
-Maquillaje gratis para millonarios
Estaba saliendo del Corte Inglés (al que había entrado solo para hacer uso de sus instalaciones destinadas a depurar materias fecales; vamos, pa' ir al váter), cuando me paró una dependienta. Me preguntó si quería que me maquillaran gratis en Lancome. Como después tenía que hacer la entrevista al lesbiano y mi filosofía de periodista es "Inútil pero mona", acepté. Me llevó con un señor que procedió a ello.
Cuando me han maquillado así en otras marcas -Benefit o MAC- al terminar suelo comprar algún producto por agradecimiento o porque me ha gustado; ya que mi amigo Pere -así se llamaba el caballero- se lo estaba currando, decidí hacerlo. Entonces le pregunto los precios y me dice tan tranquilo: "Mira, esta crema son 70€ el envase pequeño". Eso era de lo más económico que me ofreció. Obviamente decidí que no compraba nada ni en cien años, pero el papel de millonaria excéntrica lo interpreto muy bien. Además temía que si le confesaba que no iba a comprar nada me maquillase cual maquillador de muertos (profesión que debe ser de las que más vocación requieren...). Así que solté frases de este estilo:
Yo-Ah mira, pues está muy bien, aunque mejor un envase más grande.
Yo-Sí, esas sombras ya las compré todas.
Él- Acaban de salir...
Yo- Es que me las traen de París (y tan ancha, oye).
Él- ¿Te maquillas mucho?
Yo- Sí -pa' que me pusiera más potingues, llevar encima cremas de 70€ me hacía sentir poderosa, me entraban ganas de lamer mi propia cara- sobre todo cuando tengo tiempo. Es que viajo mucho por trabajo y claro, con el lío de aeropuertos y tal...
Así seguimos un rato con conversaciones absurdas. Al terminar quedé monísima (penica me dio desmaquillarme esa noche...) y le dije que me apuntara todos los productos, que volvería con mi madre para comprarlos. Insistí muchísimo en que me apuntara sus horarios porque quería que me los vendiese él, que me había atendido muy bien. Y así no gasté un céntimo, soy muy fiel al MACquillaje (y Lancome es un robo más grande que el de los 5 cents de la bolsa del Supermercado, tema en el que no voy a entrar porque me enerva sobremanera).
-Llevé una dieta equilibrada
Como más de uno -en especial mi tita Megg- se preocupa por mi dieta (que si como demasiado chocolate o comida basura) vengo a tranquilizaros para que veáis que incluso cuando viajo intento comer de forma saludable y acorde al Ph de mi piel. A continuación os cuento lo que comí ese día:
-Desayuno: Batido de chocolate con dinosaurios (galletas digo, no es que tenga escondido un T-Rex para mojarlo en la leche).
-Segundo desayuno: Tarta de chocolate con estrellitas del Starbucks.
-Comida: McPollo con patatas fritas y agua (¡ojo! agua, nada de bebidas azucaradas, no como vosotros con la coca cola y esos brebajes yankis).
-Merienda: Frapuccino de chocolate del Starbucks.
-Cena: Helado de Kit-kat del Burguer King (aquí yo soy el king).
-Recena: Medio litro de leche sola.
Como veréis, muy sano todo. Incluso me comí el pepinillo de la hamburguesa... vale, no: la pido sin nada, "solo pan y pollo" (se lo digo así a los dependientes, algún día me meteran un canario en una baguette). Como dijo mi amiga Lorena, disfruté de la gastronomía catalana.
Y así todo el día, nens. Os dejo porque aún llevo los hombros rosas y la gente me empieza a mirar raro. Stussi a todos.
-Mi floreciente amistad con la señora Stussi
Estaba sentada en un banco de la plaza Cataluña mirando a las palomas -cosa que hice durante 4 horas, mis viajes son un carrusel de emociones- sin ninguna actividad física ni mental (yo pensar, lo justico...). Permanecía ajena al mundo y le mandaba mensajes a Laura comentando lo mal de la cabeza que estaremos en 20 años, cuando un matrimonio de unos 50 se sentó en el banco vecino. Le daban vueltas a un mapa como si pretendiesen marearlo hasta que el pobre diablo vomitara. Entonces la mujer exclamó algo en un idioma raro (que en una libre traducción imagino que sería "Espera, que le entro a esa pobre pardilla"), abandonó a su marido en el banco y se sentó en el mío justo a mi lado y mira que había banco...Me sonríe, le sonrío incómoda y fijo la vista en una paloma salida que intentaba aparearse con todos los bichos del lugar sin ningún éxito. Mi maniobra de despiste no surte efecto y la señora agita el mapa ante mis ojos. Empieza a explicarme algo. Ni puta idea de qué dialecto parlaba. Al rato -rato largo, varias palomas murieron en ese periodo de tiempo- entendí que quería que le señalara dónde estábamos. Ni puta idea al cuadrado. Yo y los mapas nos llevamos mu mu mal; hasta tal punto que fue ella la que localizó la plaza. Lejos de dejarme en paz, señala la Catedral con su dedo gordezuelo y exclama "¡Stussi, stussi!". Que no venga ningún listo a decirme que en realidad sería"Scusi": aquello era un stussi en toda regla; insistió muchísimo, de hecho creo que le pondré ese nombre a mi próximo perro. Interpreté que significa "calle", pero lo interpreté como interpretaría a una tribu africana...
Deduje que ansiaba -porque aquello enrtraba en el orden del ansia- saber cómo llegar al monumento. Barcelona lo conozco como la palma de mi mano, es decir, ni puta idea al cubo: nunca he entendido esa expresión, si sabes como tienes las rayas de tu mano, amigüito mío, estás enfermo, míratelo. Pero basándome en la ubicación de los restaurantes de comida basura, pude girar el mapa correctamente y señalar con mi brazo una calle de forma absolutamente aleatoria con el único propósito de que marchase a tierras lejanas y me dejase en paz. El problema es que se colgó y entró en bucle: señalaba la calle y preofería stussis en un tono variante. Yo asentía como las inútiles palomas que adelantan su repelente cabezuela al andar.
![]() |
| Paloma aleatoria en pose natural que he encontrado en Google. Hay demasiadas. Mañana cargaros a un par cada uno para equilibrar la población mundial. |
Cuando por fin pareció asimilar la ruta, va y me señala qué dónde está la Rambla. Ahí ya monté en cólera porque era en dirección opuesta: "¡Pero bueno, ánde quiere ir usted, que esto está pa' otro lado, hemos estado viviendo una mentira!". No entendió ni una palabra. Me sonreía y mientras su marido en otro banco como si la cosa no fuese con él, como si la enajenada de su mujer fuese la mía (por alguna enfermedad mental más gorda que las de los tontos que se saben la mano). Entonces la conversación con doña Stussi fue la siguiente:
Ella- ¿Español?
Yo - Yes (jugando al despiste con los dobles idiomas)
Ella hace un gesto de "Pues yo ni patata". No lo jures, vida mía.
Yo- Or English...
Ella hace un gesto de "Muchísimo menos".
El caso es que seguí hablándole en inglés y ella siguió diciendo "stussi, stussi".
Las dudas parecían resueltas pero aún permaneció un rato a mi lado en el banco, creando vínculo; pasé miedo de que me invitara a ir a pedir una hipoteca para la caseta del gato o algo así. Transcurrido más tiempo -no sé, dos o tres glaciaciones- volvió al banco de su marido, que la ignoró por completo, sin dejar de decir "stussi" ni un segundo. Y por suerte partieron, pero mi vida ya la habían cambiado.
-Me teñí el pelo de rosa
Llevo tiempo queriendo hacerme mechas rosas en el pelo (no va a ser en los pies...) pero no encuentro un sitio donde las hagan como yo quiero. El caso es que en una tienda de ropa vendían unas tizas que servían justamente para eso: te pintabas el pelo y en dos o tres lavados se iba. Tonta de mí pensé que la realidad era como el dibujo estupendo de la caja (ya me pasó con el chocolate con palomitas) y las compré.
Ayer (no os quejaréis, ¿eh? ¡Qué bien he concretado la fecha aquí!) lo probé. Mis manos, mi cuello, mis hombros, mi albornoz, mi pijama, mis zapatillas, mi lavabo, mi peine, mis toallas y varios útiles más entre los que no se incluye mi pelo, terminaron cubiertos de polvos rosas. Tras dos horas pintarrajeando mechón a mechón, el baño quedó como si lo hubiese usado para descuartizar al Teletubbie rosa (los más doctos en el tema y en la vida en general sabréis que no existía un teletubbie de ese color, pero seguro que el día del Orgullo Gay se teñían todos).
| Este globo nos lo tiraron los vecinos a la terraza, menudo mal rollo. Era la única foto de algo rosa que tenía. |
Esa mierda no se fija al pelo de ninguna manera, igual para esnifar sirve pero para el cabello ya os digo que no. Un asco todo, un asco rosa. La vie en rose nunca fue tan literal ni tan gorrina (por algo los cerdos son de ese color...).
-Maquillaje gratis para millonarios
Estaba saliendo del Corte Inglés (al que había entrado solo para hacer uso de sus instalaciones destinadas a depurar materias fecales; vamos, pa' ir al váter), cuando me paró una dependienta. Me preguntó si quería que me maquillaran gratis en Lancome. Como después tenía que hacer la entrevista al lesbiano y mi filosofía de periodista es "Inútil pero mona", acepté. Me llevó con un señor que procedió a ello.
Cuando me han maquillado así en otras marcas -Benefit o MAC- al terminar suelo comprar algún producto por agradecimiento o porque me ha gustado; ya que mi amigo Pere -así se llamaba el caballero- se lo estaba currando, decidí hacerlo. Entonces le pregunto los precios y me dice tan tranquilo: "Mira, esta crema son 70€ el envase pequeño". Eso era de lo más económico que me ofreció. Obviamente decidí que no compraba nada ni en cien años, pero el papel de millonaria excéntrica lo interpreto muy bien. Además temía que si le confesaba que no iba a comprar nada me maquillase cual maquillador de muertos (profesión que debe ser de las que más vocación requieren...). Así que solté frases de este estilo:
Yo-Ah mira, pues está muy bien, aunque mejor un envase más grande.
Yo-Sí, esas sombras ya las compré todas.
Él- Acaban de salir...
Yo- Es que me las traen de París (y tan ancha, oye).
Él- ¿Te maquillas mucho?
Yo- Sí -pa' que me pusiera más potingues, llevar encima cremas de 70€ me hacía sentir poderosa, me entraban ganas de lamer mi propia cara- sobre todo cuando tengo tiempo. Es que viajo mucho por trabajo y claro, con el lío de aeropuertos y tal...
Así seguimos un rato con conversaciones absurdas. Al terminar quedé monísima (penica me dio desmaquillarme esa noche...) y le dije que me apuntara todos los productos, que volvería con mi madre para comprarlos. Insistí muchísimo en que me apuntara sus horarios porque quería que me los vendiese él, que me había atendido muy bien. Y así no gasté un céntimo, soy muy fiel al MACquillaje (y Lancome es un robo más grande que el de los 5 cents de la bolsa del Supermercado, tema en el que no voy a entrar porque me enerva sobremanera).
-Llevé una dieta equilibrada
Como más de uno -en especial mi tita Megg- se preocupa por mi dieta (que si como demasiado chocolate o comida basura) vengo a tranquilizaros para que veáis que incluso cuando viajo intento comer de forma saludable y acorde al Ph de mi piel. A continuación os cuento lo que comí ese día:
-Desayuno: Batido de chocolate con dinosaurios (galletas digo, no es que tenga escondido un T-Rex para mojarlo en la leche).
-Segundo desayuno: Tarta de chocolate con estrellitas del Starbucks.
-Comida: McPollo con patatas fritas y agua (¡ojo! agua, nada de bebidas azucaradas, no como vosotros con la coca cola y esos brebajes yankis).
-Merienda: Frapuccino de chocolate del Starbucks.
-Cena: Helado de Kit-kat del Burguer King (aquí yo soy el king).
-Recena: Medio litro de leche sola.
| Esto es de otro día, no me da la gana de buscar más fotos. Ale pues. |
Como veréis, muy sano todo. Incluso me comí el pepinillo de la hamburguesa... vale, no: la pido sin nada, "solo pan y pollo" (se lo digo así a los dependientes, algún día me meteran un canario en una baguette). Como dijo mi amiga Lorena, disfruté de la gastronomía catalana.
Y así todo el día, nens. Os dejo porque aún llevo los hombros rosas y la gente me empieza a mirar raro. Stussi a todos.

Jajajaja muero muchísimo con tus crónicas. Eres la mejor y te sigo desde hace tiempo. No desvelaré mi identidad, solo diré que cada vez que leo 'ojo' me entran escalofríos...
ResponderEliminarJajajjajajaja te amo desde el anonimato, desde hace tiempo también. ¡Voy a cerebrar tu comentario eternamente!
Eliminar