Crítica culinaria: chocolate de palomitas
Cuando el otro día en uno de mis apasionantes viajes al supermercado -amo los supermercados, todos, voy por vicio, siempre que viajo intento conocer algún Mercadona nuevo- descubrí que Lindt, maestros chocolateros suizos desde que se inventaron el eslogan, había sacado una tableta de chocolate con palomitas. Se enmarca dentro de su línea "Hello, my name is..." (ignoro a qué simio le asignaron la tarea de pensar ese nombre) y se llama "Sweet PopCorn".
Fui la persona más feliz de los mundos (de este y de todos los que puedan inventar las pelis, las religiones y los anuncios de compresas). Mis dos grandes amores unidos en uno. Por un lado, el chocolate corre por mis venas en mayor cantidad y espesor que la sangre. Y por el otro, soy de las que van al cine solo por las palomitas, de hecho, me pido el cubo para dos personas y me lo como sola y como alguien ose robarme una sola paloma, me acojo a la ley del Talión y le corto la mano. Una vez mi madre me arrastró a ver la peli del musical Los Miserables (menudo tostón, colega, tres horas ahí cantando unas mierdas que habladas no habrían durado ni media hora) y di un concierto paralelo al mascar palomitas: cuanto más notaba que molestaba al resto de la sala, más me recreaba en los mordiscos. Como diría Sheldon Cooper: "¿Un cine sin palomitas? ¡Qué tontería!". Bueno, pues imaginad la sensación de euforia (la de los anuncios de compresas que os decía antes) cuando vi este nuevo producto.
Hasta que lo probé.
Partamos de la base de que soy una de esas personas ingenuas que cree que lo que hay dentro del envoltorio es lo que aparece dibujado en el susodicho; Garfield en una película iba a rescatar a su amigo Oddie con un mapa que salía en una cartón de cereales y exclamaba aturdido: "En la caja de cereales las distancias eran más cortas...". Pues eso. Si en el paquete me dibujas una deliciosa tableta de chocolate y muchas palomitas, palomitas hechas, estalladas, de las de toda la vida, blancas, incluso das un salto al vacío y pones la foto de una caja con palomitas, pues llámame loca (¡¡locaaaa!!) pero eso es lo que espero encontrar. Pero no. No son palomitas. Es maíz: maíz del que le echan los críos a las palomas en la plaza del Pilar o en la de vuestro pueblo (¿os he contado que conversé con Eva Amaral sobre las palomas de la plaza del Pilar?).
No me gusta el maíz, ni siquiera se puede considerar una palomita cruda, es simplemente maíz. Es como si diseñas una tableta de chocolate con pescado (porque estas enfermo o te ha afectado fumar zanahorias, ahí ya no entro) y entre trozo y trozo de chocolate enganchas una trucha coleando. Un sin sentido. ¿Sabéis que es lo malo del maíz? Que sorpresivamente sabe a maíz. Pero claro, si dibujas una mierda de grano amarillo de esos en el envoltorio no se lo vendes ni al oso Yogui, así que ¡hala, a engañar a incautos como yo!
He de reconocer que sí que conserva una cualidad de mis amadas palomitas: la perdurabilidad interdental una vez ingerido el producto. Oséase, que se quedan trozos de maíz entre los dientes y vas escupiendo por la calle (amo comer por la calle, soy una voyeurista en lo alimenticio) trozos de mijo.
Otro dato importante es que los trozos de maíz son lo suficientemente grandes como para contaminar el sabor del chocolate y lo suficientemente pequeños para que no puedas diseccionarlos y expulsarlos de tu tableta. Esto último igual sería una guarrada pero yo de los conguitos chupo el chocolate y escupo el cacahuete, así que no me voy a poner exquisita ni a fingir una falsa elegancia de la que carezco por completo.
De todas maneras, no voy a atacar a mi industria favorita y a dejarla espachurrada cual panfleto de academia de árabe chunga -dado que soy una gran fuente de sabiduría en el tema de comer porquerías podría hundirlos para siempre-. Así que en su lugar os recomiendo de la misma colección (sí, la de "Hello my name is... I'm subnormaling") el de cookies and cream, que tampoco es que el concepto "cookie" se siga a rajatabla, pero eso lo dejo para otro día.
PD. Quiero disculparme con todo aquel ser humano, fabricante de chocolate o paloma famélica de plaza mayor asquerosa y cagadora que se haya sentido ofendido por mi crítica féroz al sarnoso y asqueroso maíz que en ningún sitio es ni será una palomita.
Fui la persona más feliz de los mundos (de este y de todos los que puedan inventar las pelis, las religiones y los anuncios de compresas). Mis dos grandes amores unidos en uno. Por un lado, el chocolate corre por mis venas en mayor cantidad y espesor que la sangre. Y por el otro, soy de las que van al cine solo por las palomitas, de hecho, me pido el cubo para dos personas y me lo como sola y como alguien ose robarme una sola paloma, me acojo a la ley del Talión y le corto la mano. Una vez mi madre me arrastró a ver la peli del musical Los Miserables (menudo tostón, colega, tres horas ahí cantando unas mierdas que habladas no habrían durado ni media hora) y di un concierto paralelo al mascar palomitas: cuanto más notaba que molestaba al resto de la sala, más me recreaba en los mordiscos. Como diría Sheldon Cooper: "¿Un cine sin palomitas? ¡Qué tontería!". Bueno, pues imaginad la sensación de euforia (la de los anuncios de compresas que os decía antes) cuando vi este nuevo producto.
Hasta que lo probé.
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| Imagen de lindt.es |
Partamos de la base de que soy una de esas personas ingenuas que cree que lo que hay dentro del envoltorio es lo que aparece dibujado en el susodicho; Garfield en una película iba a rescatar a su amigo Oddie con un mapa que salía en una cartón de cereales y exclamaba aturdido: "En la caja de cereales las distancias eran más cortas...". Pues eso. Si en el paquete me dibujas una deliciosa tableta de chocolate y muchas palomitas, palomitas hechas, estalladas, de las de toda la vida, blancas, incluso das un salto al vacío y pones la foto de una caja con palomitas, pues llámame loca (¡¡locaaaa!!) pero eso es lo que espero encontrar. Pero no. No son palomitas. Es maíz: maíz del que le echan los críos a las palomas en la plaza del Pilar o en la de vuestro pueblo (¿os he contado que conversé con Eva Amaral sobre las palomas de la plaza del Pilar?).
No me gusta el maíz, ni siquiera se puede considerar una palomita cruda, es simplemente maíz. Es como si diseñas una tableta de chocolate con pescado (porque estas enfermo o te ha afectado fumar zanahorias, ahí ya no entro) y entre trozo y trozo de chocolate enganchas una trucha coleando. Un sin sentido. ¿Sabéis que es lo malo del maíz? Que sorpresivamente sabe a maíz. Pero claro, si dibujas una mierda de grano amarillo de esos en el envoltorio no se lo vendes ni al oso Yogui, así que ¡hala, a engañar a incautos como yo!
He de reconocer que sí que conserva una cualidad de mis amadas palomitas: la perdurabilidad interdental una vez ingerido el producto. Oséase, que se quedan trozos de maíz entre los dientes y vas escupiendo por la calle (amo comer por la calle, soy una voyeurista en lo alimenticio) trozos de mijo.
Otro dato importante es que los trozos de maíz son lo suficientemente grandes como para contaminar el sabor del chocolate y lo suficientemente pequeños para que no puedas diseccionarlos y expulsarlos de tu tableta. Esto último igual sería una guarrada pero yo de los conguitos chupo el chocolate y escupo el cacahuete, así que no me voy a poner exquisita ni a fingir una falsa elegancia de la que carezco por completo.
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| Foto del Facebook de Lindt |
De todas maneras, no voy a atacar a mi industria favorita y a dejarla espachurrada cual panfleto de academia de árabe chunga -dado que soy una gran fuente de sabiduría en el tema de comer porquerías podría hundirlos para siempre-. Así que en su lugar os recomiendo de la misma colección (sí, la de "Hello my name is... I'm subnormaling") el de cookies and cream, que tampoco es que el concepto "cookie" se siga a rajatabla, pero eso lo dejo para otro día.
PD. Quiero disculparme con todo aquel ser humano, fabricante de chocolate o paloma famélica de plaza mayor asquerosa y cagadora que se haya sentido ofendido por mi crítica féroz al sarnoso y asqueroso maíz que en ningún sitio es ni será una palomita.


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