Atrapada a dos metros de mi madriguera
Hoy he quedado con mi amiga Laura -gran persona y mejor cronista sobre la tercera edad- para merendar (qué sentido tendría quedar si no es para ponernos cual Homer ¡y de beber almóndigas!) y hemos debatido sobre la ardua tarea de esquivar procesiones.
Respeto las creencias de todos y me parece muy bien que cada uno sea fan de lo que sea (siempre que entiendan que Amaral está por encima, por supuesto). Pero cuando yo estoy desarrollando mis hobbies no molesto al resto de conciudadanos, así que ¡¿por qué demonios tengo que ir esquivando procesiones y feligreses para llegar a mi hogar?! No es justo que porque a un puñadico de personas les haya dado por disfrazarse de cucuruchos multicolor, Laura no pueda cruzar el Ebro; esto último por cierto, es una jota popular:
![]() |
| Merienda con Laura |
Respeto las creencias de todos y me parece muy bien que cada uno sea fan de lo que sea (siempre que entiendan que Amaral está por encima, por supuesto). Pero cuando yo estoy desarrollando mis hobbies no molesto al resto de conciudadanos, así que ¡¿por qué demonios tengo que ir esquivando procesiones y feligreses para llegar a mi hogar?! No es justo que porque a un puñadico de personas les haya dado por disfrazarse de cucuruchos multicolor, Laura no pueda cruzar el Ebro; esto último por cierto, es una jota popular:
Me lo impide la arboledaaa,
no puedo pasaaar el Ebroooo.
Maldita sea Carmen París, yo ya era lo suficientemente friki como para ahora además tener la capacidad de citar jotas...
Anoche salí a dar una vuelta -con el propósito de comerme un McFlurry, ya os digo que yo en ayunas ni respiro- y al volver di más vueltas que la cabeza de un chihuahua de esos que se llevan en el salpicadero. Y ayer iba a pata, pero es que el lunes, ingenua de mí, salí con el coche (para ir al McAuto, ¡oh maravilla! ¡qué sospresa! que diría mi abuela, ¿las vuestras también dicen soSpresa?). Cuando volví, dos policías habían cruzado su coche en la única calle que va a dar a mi garaje e impedían el paso.
Mi primera idea fue ir y preguntarles a los maderos cuánto iban a tardar. Lo descarté porque con el mal genio que tenía, hubiese acabado detenida por llamar "¡Cabeza piña de Bob Esponja!" a un agente de la ley. Así que aparqué cerca y decidí dar una vuelta mientras. Qué sensación más desagradable la de no poder acceder a tu domicilio. Lo mejor fue que cuando me alejaba para estirar las patas, un señor de pintas sospechosas se acercó a mi coche. Mi coche es mi segundo hijo (el primero es el perro) y no dejo que nadie lo toque, lo roce, lo esnife ni nada. Así que retrocedí y me planté junto a él. Ahí estuvimos media hora con mirada desafiante viendo pasar las horas y notando las canas aflorar en mi cráneo (en el cráneo directamente, imaginad si pasó tiempo).
Pasó muuucho rato y yo poseo muuuuuy poca paciencia. Mi desesperación alcanzó tales cotas que me planteé lo siguiente: llevaba cuatro sobres de ketchup del McDonald (sí, soy tan rata que los robo; vosotros también lo hacéis y lo sabéis, y Julito Iglesias también lo sabe) y pensé en fingir que estaba herida por algún tipo de traumatismo craneal sangrante para que me dejaran pasar con el coche. Mi siguiente cálculo fue que el ketchup es más denso que la sangre así que tendría que rebajarlo con agua, pero no llevaba en el coche. Entonces se me ocurrió: "¡Lo que sí que llevo es líquido de frenos, puede servir!". No podéis decir que os ha embargado la desesperanza si no os habéis planteado el rociaros cara y cuero cabelludo con líquido de frenos. En un último arrebato de sentido común, no lo hice.
Pensé que para matar el rato, podía meterme a un bar a beber whisky con un hielo con una mosca dentro, que es lo que le da el punto. Sola, cual alcohoholica (me gusta escribirlo con dos "ho ho", a lo Papá Noel) y diciéndole al camarero: "Hijo, cuando yo era joven todo esto era campo y teníamos lobos de mascotas en lugar de caniches afeminados de esos". Tampoco llegué a hacerlo porque tengo una suerte tan abismal que a pesar de estar solo a dos calles de mi garaje, seguro que cuando por fin pudiese llegar, en ese tramo me harían un control de alcoholemia, de drogas y un recuento de leucocitos. Y sospecho que los nuggets ingeridos previamente llevaban un poco de todo. Por no hablar del incienso de las procesiones que coloca más que una fábrica de pegamento entera con Amy Winehouse dentro...
Así que, queridos míos, si salís, cuidado con las procesiones. Que por cierto, ya que abrimos ese melón: entiendo a los capirotes que van de azul, verde o rojo, pero el otro día vi unos color marrón fecal. ¡¿Cuántos nuggets te has metido en vena para levantarte un día y decir "Hoy sí, hoy es el día, hoy doy el paso y procesiono con un cucurucho en tonalidad VoyUnPocoSueltoDeEstómago"?!
Un último consejo: si abandonáis el calor de vuestros hogares, tened cuidado con estos los iluminados cortacalles y por si acaso, meteos al bolsillo ketchup, katchup y líquido de frenos, que nunca está de más (meted también al Sr Burns, para que os ayude a elegir entre las dos variantes y si no entendéis esto, dejad de leerme porque sois mala gente; al resto, os amo).
![]() |
| ¡Burnsito es adorableee! |


Me he reído a muerte con esta entrada. Eres casi tan genia como el Sr. Buarns.
ResponderEliminar